En el sótano de la mansión Albard vive una bestia llamada Desi.
Cada día, Selly, incapaz de ignorar la crueldad que sufre, se acerca a él en secreto. Le habla. Le lleva comida. Poco a poco, gana su confianza… y su corazón.
Pero cuando el conde Albard decide deshacerse de Desi por razones desconocidas, Selly toma una decisión desesperada: libera las cadenas que lo mantenían prisionero para que pueda huir.
—Si te vas… ya no podré verte.
—Somos así. Cuando entregamos el corazón, no hay vuelta atrás.
Al comprender que no puede abandonarla, Desi elige quedarse a su lado. Así comienza una convivencia secreta en la habitación de Selly, tan peligrosa como inevitable.
Y entonces…
—Me gustas demasiado, Selly. Eres adorable. Lo quiero todo. Quiero devorarte.
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